domingo, 27 de abril de 2014

Dime que haces.







Algo que aprendí en mis años de consultoría es que, algunas veces, puedes sobrellevar una relación con un cliente difícil explicándole de una manera digerida: Qué es lo que haces durante las 10/12 horas que estás en su oficina, y sobre todo cómo "eso" le ayuda a su trabajo/puesto/empresa.



Algunas personas que me conocen saben bien que, hasta dónde recuerdo, siempre he preferido las peluquerías/barberías sobre las "estéticas", y si bien tenía preocupación de que desaparecieran en esta ciudad, la Condesa surge como último bastión de estos locales al tener 3 en una sola calle.



Este comentario viene a colación ya que, justamente el fin de semana que me cortaba en cabello con mi peluquero de confianza, éste por razones diplomáticas (y quizá hasta financieras) ese día daba albergue a un joven estilista en su local.

En lo que yo recibía el servicio, este joven estilista recibía a una señora que se dejo a bien atender; el joven no paraba de explicarle a la señora cada paso que daba en su ejecución:

  • "Ahora voy a hacer un corte estilo X", 
  • "Este peine se usa de esta manera....", 
  • "para su tipo de cabello es preciso tomar en cuenta que..."
  • "No, esto no pueden ser llamados -rayos- yo les llamaría..."
  • "La tendencia hoy en día es el degradado californiano, debe saber."

Algo que aprecio de una barbería es justamente el dialogo en silencio, ese asentar(en su 9a acepción) con la cabeza del servicio recibido y sobre todo : poder entrar y salir sin decir una sola frase (ejercicios de silencio les llama el budismo).

El punto es que.... a pesar de esto último, tuve empatía con su estrategia. ^.^

La señora salió más que agradecida del lugar, y reconoció la labor del joven ante el dueño del local.

No me convenció de cambiar las sobrias tijeras de mi peluquero por un novedoso diálogo "masajeado" con las últimas tendencias del cabello, pero sí me recordó que, en buena parte, la confianza (ya sea en una persona, producto o servicio), se basa en una buena comunicación.

Así que, la próxima ves que les toque un cliente difícil, procuren generar empatía y (en la medida de lo posible) compartan con él un poco de "las tripas" de lo que hacen.

Quién quita y hasta se interesan. 
¿No creen?
^.^


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