domingo, 30 de octubre de 2011

Una cosa es una cosa y....

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

laberinto

Me gustan jugar con la aparente obviedad de las cosas, y es que, además de gustarme el transfondo filosófico que podemos encontrar en el sufismo, creo que, cuando algo parece obvio es cuando más atención debemos poner.

Quienes me conocen, saben que casi siempre hablo "fraseando"; me gusta usar frases y refranes para "encapsular" conceptos que, de otra manera, son complejos o tardan en entenderse.

"Una cosa es una cosa, y  otra cosa es otra"

Esta frase la uso mucho para denotar -dentro de un contexto- que un mismo evento puede tener dos significados distintos, o que, dentro de un mismo contexto, debemos aprender a diferenciar el alcance de los evento que ocurren dentro de él....... me explico con una historia y una anécdota.

La historia.
Esta historia no recuerdo bien en que libro la leí, sólo sé que, la he visto ya en varios libros y narrada de distinta manera, así que: aquí va mi propia versión.


Un barco de guerra recién partía de puerto hacia una misión de combate, muchos de los marinos realizaban su primer viaje, a algunos de ellos se les encargo amarran bien los cañones, pues, se pronosticaba una tormenta.


Uno de ellos en particular, realizó mal los amarres y no se lo reportó a su superior.


A medio viaje se desata una tormenta, era de tal magnitud que, las malas amarras del cañón comenzaron a ceder hasta que el cañón salió disparado causando destrozos en cubierta.
La tormenta no paraba y el cañón tampoco paraba de moverse causando ya daños severos, incluso provocando la muerte de un tripulante.


El marino al ver lo que su error estaba generando, se armó de valor, tomo unas cuerdas y entre un montón de suerte y destreza  logró detener el cañón,  amarrándolo fijamente.


Terminada la tormenta, el capitán ordenó llevar la  nave lo más pronto posible a puerto seguro; después de rendir honores al marino caído;  pidió que se investigara que había ocurrido, y por qué se había liberado un cañón; nuestro marino, no pudo más con su conciencia y confesó al capitán que había sido descuido de él al amarrar mal el cañón.


El capitán, sin dar lugar a gestos de confusión pidió que se organizaran dos ceremonias.


La 1a, una para entregar una medalla al mérito -por su valor- a nuestro marino de la historia.
La 2a para fusilarlo por cometer tal error en misión de guerra y por los resultados de dicho error.


Cuando un oficial cuestionó al capitán, porque había decidido tal cosa, el capitán le argumento que el marino se había ganado a pulso ambas; su valentía era digna de premio, su error merecía tal castigo.

La anécdota.

El hecho de trabajar en consultoría me ha hecho conocer a mucha gente, muchas veces pasados los años, es común toparme con personas que no veía en años ocupando nuevos puestos en distintas empresas.

En una ocasión tiene ya varios años, me tocó ir a presentar una propuesta que quería realizar una integración de dos sistemas, su departamento interno tenía ya una propuesta pero, querían compararla con una externa.

Al iniciar las primeras juntas (y quienes hayan trabajando en proyectos de integración en el DF, MX sabrán que las primeras juntas pueden tardar horas y horas), reconocí a una antiguo colega; eso casi siempre me da tranquilidad...... casi siempre.

En un pequeño break, el conocido se me acercó, me pidió que le contara cual era mi rol en esta propuesta y , en general, que tanto estaría involucrado en la ejecución de la solución en caso de aceptarla.

Le comente que, mi labor era en primera instancia, presentar la propuesta y, en caso de ser aceptada seguramente correría a mi cargo la 1a parte de la integración.

Recordamos un par de anécdotas del proyecto en que nos conocimos, reímos un rato y, sin cambiar para nada lo amena de la conversación, me dijo : "Lo siento, no puedo permitir que gane tu propuesta.
Ahora represento los intereses de todo mi equipo de trabajo y debo defenderlos".
Me pidió que entendiera que a pesar de que existía ya una antigua relación de compañerismo, ahora las cosas eran distintas y que, como se suele decir en estos casos, no debía tomarlo de manera personal.

Afortunadamente, algo que he aprendido en todos estos años  es que.... una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Buen inicio de semana a todos...
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RuGI

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Créditos:
La foto es de: Antonio Costa.
http://www.flickr.com/photos/a_costa/401217788/
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