sábado, 8 de octubre de 2011

Magia y Esperanza


Este post fue publicado originalmente en Noviembre del 2004 en mi anterior blog.
Dado un intercambio de comentarios con @hguerreroo y @hidelink he decido migrarlo a este nuevo blog.



Zocalo, Mexico City

N:

Cuando llegué a esta ciudad, en la terminal de autobuses, escuche a un turista decir "Esta Ciudad es Mágica", y en el poco o mucho tiempo, según se vea , que llevo en ella me he dado cuenta de que quizá tiene razón.

  • Puedes pasar de un estado depresivo a la mayor de las esperanzas en sólo un instante.
  • puedes haber tenido uno de los días más pesados de tu vida;
  • puedes haber extraviado el último boleto del metro que te quedaba, y ahora necesitas comprar otro;
  • puedes haber sufrido un percance en la taquilla al comprar tu boleto;
  • puedes haber perdido el vagón por haber comprado el boleto;
  • puedes sentir que pasan horas y el siguiente tren no llega;
  • puedes recibir un fuerte empujón al intentar subir, pues alguien tiene más prisa que tú.

Una vez dentro, tus ojos buscan desesperadamente un lugar que logre librar a la torrente de personas que bajan y/o suben al mismo tiempo; paradójicamente, detrás de la puerta es el mejor lugar... pero si esta ocupado, una esquina del fondo es tu única opción.

Y de repente, entre todo el caos de esta ciudad, provocado, soportado y permitido por sus mismos habitantes (me incluyo), surge una chispa que te hace recobrar la esperanza.
Ahí estaba, era un niño (menor de 10 años ), acompañado de su hermana ( supongo ), una niña aún más pequeña, quizá 5 o 6 años; viajando en metro solos, entran al vagón y él la toma de la mano. En ese momento, no hay brazo más fuerte que el del niño, parecía que aunque la tierra se abriera, él por ningún motivo soltaría lo que su pequeño brazo apretaba.
Se colocan a tu lado, buscando, igual que tú, un lugar más o menos cómodo y seguro.

Como si supieran todo lo que te ha ocurrido, voltean, te ven a los ojos y esbozan una sonrisa, te sonríen a ti, y no puedes creer que sea a ti a quien sonríen.

Todavía incrédulo, intentas voltear para ver si le han sonreído a otra persona, pero recuerdas que estas en una esquina, y, a excepción que le hayan sonreído a las paredes del vagón, concluyes que te han sonreído a ti.

Te pones a pensar que has visto sonreír a muchas personas, pero la risa de estos niños te han llenado de una tranquilidad y una esperanza inmensa, jamas experimentada,
  • quizá tu estado depresivo te lo hace parecer así;
  • quizá la inocencia de los niños ha creado ese efecto;
  • quizá tú mismo lo has creado pues lo necesitas ó
Quizá realmente -como dijo un turista- "Esta ciudad es mágica"

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RuGI


Comentarios:
Mira, no sé qué ciudad será, pero por lo que cuentas parece Madrid... :)
Enviado por emillan en noviembre 18, 2004 a las 03:56 AM CST

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Créditos:
La foto es de: noctambulator
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