domingo, 2 de octubre de 2011

El no lugar.


Este post apareció originalmente el 09 de Octubre del 2005 en mi anterior blog.
Curiosamente es uno de los post's más leídos.




El Metro



Hace algunos años conocí este concepto en alguna exposición de arquitectura: "no lugar".

Un "no-lugar" es un término arquitectónico utilizado para designar esos lugares en donde no hay identidad, ni vínculos directos entre el que lo ocupa y el lugar mismo. Un espacio donde eres anónimo, donde nada te afecta.... generalmente se vincula mucho con los centros comerciales(funcionalmente hablando, te da igual estar en Perisur que en Santa Fé o en Interlomas )

En términos del autor del término Marc Augé:

"Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un [no lugar]."

"La sobremodernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son lugares antropológicos y que, no integran los lugares antiguos: [lugares de memoria]."

En su escrito: [PDF] Sobremodernidad. Del mundo de hoy al mundo de mañana. Marc Augé menciona algunos ejemplos de estos lugares:
  • Los espacios de circulación: autopistas, áreas de servicios en las gasolineras, aeropuertos, vías aéreas...
  • Los espacios de consumo: super e hypermercados, cadenas hoteleras
  • Los espacios de la comunicación: pantallas, cables, ondas con apariencia a veces inmateriales.

Todo este comentario viene por lo siguiente, últimamente me he puesto a pensar si el metro entra en éste concepto; cada día que pasa me doy cuenta que el metro es una especie de limbo inter/intra personal.

Es un espacio público que por momentos alcanza el delicado grado de íntimo.

De repente un vagón cualquiera se convierte en:
  • La sala familiar donde los padres educan a sus hijos ( "le voy a decir a la maestra que no me dijiste que tenias tarea", "y no llores", "calla y obedece")
  • La recámara prenupcial de algunos enamorados que se empeñan en hacer difícil la vida de los pocos célibes que quedan en el planeta.
  • El tocador de la jovencita que revela todos sus secretos de belleza entre estación y estación.
  • El confesionario de un ex-convicto que parece enaltecerse de haber superado ya su gusto por lo ajeno, haciendo ahora labor de asesor de seguridad de cuanta persona se deje ("reina, puedo ver tu monedero, deberías guardarlo más.... ya te lo hubiera robado.").
  • El comedor central del adulto que olvida que no todos tenemos un olfato inmune a especias hindúes
  • Etc, etc.

Este conjunto de acciones, realizadas por lo general en un espacio íntimo/personal/único/nuestro, realizadas ahora en este "no-lugar", hacen que uno piense hacia donde va todo esto que llamamos "modernidad".

¿O la habremos rebasado ya y estaremos viendo los frutos de la llamada sobre-modernidad?
¿O será sólo mi paranoia desbordada?

Lo que más curioso me resulta es que, cada día nos vamos haciendo participes y cómplices de este estilo de vida (sic), un día cualquiera ayudaré a reprimir a un niño, le daré consejos a un enamorado, sugeriré tonos de colores de rubor a alguna jovencita, escucharé con más atención los consejos de seguridad de algún ex-presidiario, agregaré más especias a mis comidas y por que no, dejare de pensar en "no-lugares" y cosas raras y me dedicaré a disfrutar del viaje.... que 20 estaciones son un buen tramo ¿ no creen? ;)

Saludos
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RuGI
Isaac Ruiz Guerra
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Créditos:
la foto es de:
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1 comentario:

  1. me saco una buena sonrisa lo de especies hindues.
    No dejes de escribir
    abrazotes
    :-)

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